


Mi enfoque
En mi primer sesión siempre cuento a mis pacientes el marco con el que trabajo, para que sea un juego que ambas partes entiendan.
En primer lugar, mi formación y mi escucha es Psicoanalítica, es decir es una escucha imparcial y sin juzgamientos que detecta en el discurso del paciente su posicionamiento respecto a su situación. A su vez, otras corrientes terapéuticas occidentales enriquecen mi practica, tales como psicología Profunda de Jung, la Logoterapia de victor Frankl, la psicología Humanista, la terapia Cognitivo Conductual, psicología Positiva y la Terapia Sistémica. De todas esas corrientes tomo herramientas que creo utiles para mis clientes, y las propongo en el espacio terapéutico. En la dinámica de la terapia, considero que es importante no encasillar al paciente en una teoría.
Por otro lado, como me he formado en budismo en los últimos diez años, y sigo haciéndolo, siempre digo que tengo ese otro sombrero para escuchar. En esta tradición, como dice uno de mis maestros, el 40% de las enseñanzas son terapéuticas y apelan a tener una mejor calidad de vida a nivel humano así como un entendimiento muy profundo del funcionamiento de nuestra mente. En esta tradición se enfatiza el desarrollo de cualidades que de por si son innatas, pero que están velados por emociones que perturban la calma mental. De esta manera, se cultiva la compasión, el amor altruista, la generosidad y otras emociones positivas.
En estas citas tomadas del libro “El camino del Bodhisattva” del gran erudito indio Shantideva encuentro mi motivación:

SHANTIDEVA
Capítulo 3.
Bodhichitta
18. Que yo sea un guardián para los desprotegidos,
Un guía para quienes recorren el camino. Para quienes desean cruzar las aguas,
Que yo sea una barca, una balsa, un puente.
19. Que yo sea una isla para quienes anhelan tierra firme,
Una lámpara para quienes ansían luz;
Para todos los que necesitan descanso, un lecho;
Para quienes necesitan un servidor, que yo sea su esclavo.
20. Que yo sea la joya que concede deseos, el vaso de la abundancia,
Una palabra de poder y la medicina suprema;
Que yo sea el árbol de los milagros,
Y para cada ser, la vaca de la abundancia.
Capítulo 10.
Dedicación
55. Y ahora, mientras perdure el espacio,
Mientras existan seres en el mundo,
Que yo permanezca aquí del mismo modo
Para disipar los sufrimientos del mundo.